miércoles, 29 de marzo de 2017

Como gata panza arriba

-Por qué me miras tan serio?

- Me gusta mirarte. Eres muy suave.

- Sí, lo soy.

- Despiertas en mí ganas de acariciarte. Me gustaría acurrucarme contigo. Acariciarte la cabeza hasta que te quedaras dormida en mis brazos.

- Gracias. No me ha acariciado mucha gente....

- Pues ya es hora de que te acaricien.

En unas horas, ha descubierto a la gata. Increíble. He recogido las uñas, he estirado mi lomo, y he relamido un poco. Y sin darme cuenta, ya estaba flotando entre las nubes. Gracias señor, gracias, gracias y gracias. Gracias por vivir, por no matarme, y por estos momentos y los que me queden por vivir. Gracias.

No hay comentarios:

Publicar un comentario