sábado, 31 de octubre de 2015

Animal instinct


Es brutal,
es bestial,
es
el instinto animal.

Mis vientos arrancan las espurnas del mar.
Con ellas pinto el cielo,
las mezclo con las nubes,
y bromeo con el sol,
que siempre juega a quemarse,
pero que luego
nunca arde.

Los aires, 
arremolinados de vez en cuando,
tienen miedo.
Hacen ojo de huracán,
y temen que la manga,
enganche al mar ártico.
Que condense el aire,
que convierta al gas,
en sólida tierra para fundir,
en su glacial.

Y si el aire llora.

Y si sus lágrimas,
quedan atrapadas,
 en cada cristal.

El ojo del huracán,
enamorado del ártico.
El instinto marca,
y la congelación se acerca.

La casa oscurece,
de las esquinas,
aparecen telarañas,
el arcoiris se va,
dejando un rastro de negro y gris,
mezclado con agua de mar.
El aire, 
haciendo tormenta.
Y la casa,
hace abrazo fuerte,
y detiene, 
cada embiste
de la tempestad.

Y el glacial se acerca.
Y engancha al aire.
Que se solidifica con el frío,
y el invierno aprovecha,
y lo agarra por el cuello.
Lo obliga a mirarle,
es el único sitio,
donde el glacial,
 arde.
Y aprieta fuerte,
y rompe la masa en millones de cristales.
Todo convertido en polvo,
que se sacude,
y pisa al marcharse.

Y yo me pregunto, que qué será mejor en la vida,

seguir el instinto animal

o ser menos animalista,
pero con más paz.


 
 

martes, 27 de octubre de 2015

Don diablo






No me canso de mirar al mar. Qué lujo coger el tren de la costa. Me he abstraído todo el recorrido con las olas, la arena, el cielo azul... Me pregunto hasta qué punto apreciará la gente, que tiene que hacer este trayecto cada día, el azulyblanco del oleaje marítimo, con el azulycielo y el azulymar que invaden las ventanas del tranvía.

Cuando ha pitado la parada de mi destino, simplemente me he dejado llevar por la multitud a la salida. Y el olor a sal lo impregnaba todo.
Y mirando al suelo casi me tropiezo con alguien. Levanto la vista, y ahí estaba Don Diablo. Con sus ojos azules perniciosos y su barba rubia que reflejaba dorada con la luz del sol del atardecer. Elegante como siempre, con planta. Tejanos y americana y una mochila pequeña donde siempre lleva todas tus pertenencias, de una casa para otra. Y altivo, como sólo sabe hacerlo él.
Oh! diablos!, tú no me has visto, pero yo sí! Y no he podido evitar que una sonrisa asomara a mi cara al verte de nuevo. Ni dolor, ni pena, ni leches. Una gran risa recordando cuando yo era diablesa, y cuando retuve a Don Diablo entre mis piernas.
Qué harías allí. Qué hacía yo?
Y como quien no quiere la cosa, te esquivo la espalda y sigo mi paso apresuradamente en perpendicular a ti. Y sin mirar atrás. Pero con unos recuerdos sonrientes. Todos los días no se ve a Don Diablo, y sólo verte y presentirte, ya me he sentido feliz de nuevo.
Encantada de haberte conocido. Todo el mundo no puede decir que ha tenido al Diablo entre sus piernas! Y no sólo eso. Todo el mundo no puede decir que ha estado en la cabeza y en el corazón de Don Diablo!
Y a todo el mundo, no posee el Diablo. Es selecto doncel. Refinado y diabólicamente inteligente.
Y me acuerdo de Bosé...
"te abraza, muy suavemente, 
te atrapa, en un pispás,
no tiene moral y es difícil de amarrar,
te gusta, y todo lo das"
Así es mi rubio escandaloso de ojos tan azules, como el mar y el cielo, de la ventana de mi vagón, donde también iba él, y donde estoy segura, pensaba en lo mismo que yo mientras se fugaba por la ventana.
Au revoir! Don Diablo!




lunes, 26 de octubre de 2015

Utopía






Todos tenemos un paraíso. El paraíso de mi amigo, es viajar a todos los rincones del mundo. El paraíso de otro amigo, es leer un libro fumando pipa, en un sillón, frente a la chimenea.


Mi paraíso es el cielo y el mar. Una playa desierta a la que naufragar. Ser rebozo humano en su arena y cosquilleo en su mar.
Y sueño con mi paraíso. Si es verdad que somos nosotros mismos los directores de nuestros sueños.. por qué no naufragar en mi isla?
Una utopía, mi alma de Robinson.
Una utopía, trepar por los árboles y colgarme de sus ramas-balancín.
Una utopía, ir descalza y desnuda.
Una utopía, no peinarme nunca más.
Una utopía, la luz dorada que ilumine mi rostro.
Una utopía, la sal resecando mi piel.
Una utopía, ver cada día, el anochecer. Anochecer en mi mar. Pero donde nunca oscurece del todo. Enciendo las ascuas, y las antorchas, y bailo y canto por la arena. No hay pensamientos, no hay conciencia. Mente parada.
Mi paraíso, no pensar.
Una utopía, es este despertar.

jueves, 22 de octubre de 2015

Un mundo que no encaja






Cuando nací, ya era la tercera. Mi madre parió sola. Fuí un bebé regordete, muy regordete.

Cuando mis padres llegaron de la clínica, conmigo en sus brazos, lo primero que hizo mi madre, fue dejarme en la cuna para ponerse a limpiar la casa. Y allí me quedé.
"No llora nunca, no se queja" decía mi madre. Y para qué iba a llorar, si ahogarme en mis lágrimas era el consuelo que se convirtió en costumbre.
Mis dos hermanos mayores se burlaban de mí por mi sexo. Eran otros tiempos. No me dejaban jugar con ellos al mecano, que era de niños, y el mayor entretenimiento, era estamparme pelotas en la cara. Cuanto más dura era la pelota, mayores eran las carcajada.

A mis 8 meses, mi madre se volvió a quedar preñada. Y ya no estuvo nunca más para mí.
Mi padre. No lo recuerdo apenas. Él trabajaba y trabajaba y trabajaba, y venía cuando todos estábamos dormidos. Era ambicioso. Y era pobre.

Mis años más tiernos. Sin un beso, sin un abrazo.


Y los años pasaron. Y la obediencia se transformó en pura rebeldía. Odiaba a mis padres. Odiaba a mis hermanos. Y me odiaba a mí misma.

Y en aquel tiempo conocí a alguien. Ese alguien mayor que yo. Tenía carácter. Era fuerte. Y me amó casi desde la primera vez que me vió. De repente, pasé de no ser nadie, a ser su mundo. Y yo me dejé.

No sé cuantas veces hice mis maletas para huir. Cuantas veces estuve sentada en un banco con la mochila en los pies, pensando en si me aceptarían o no en alguna casa okupa. Y cuantas veces, él me recogió de la calle, y me devolvió a mi casa.

Así crecí, sintiendome extraña, incomprendida, y rara.

Y escribia, oh dios si escribía. Las agendas las tatuaba con mi tinta hasta que no quedaba ni un sólo trozo en blanco que esculpir.

Él se convirtió en mi refugio. Y no fué legal. Poco a poco, me hizo a su manera. Y yo, poco a poco, me convertí en su creación. Con los años, fuí otra totalmente diferente. Ya no me maquillaba, ni usaba joyas, ni escotes, ni faldas muy cortas. Cuando él hablaba, yo no podía interrumpir. Cuando yo hablaba, me mandaba callar. Y me gritaba. Y daba igual si había gente delante o no. Y daba igual si estábamos en la playa. Y daba igual si lloraba. Y daba igual si me iba. Me perseguía hasta el fin del mundo y me mandaba a los gorilas de mis padres en su ayuda.

El día que entré en mi casa, con mi hija en brazos, una enorme tristeza me poseía. La dejé en el moisés, a mi lado, mientras comía algo. Y mientras comía algo lloré y lloré, mirando a esa pequeña criaturita que dormía y que no sabía que tenía que hacer con ella. Apenas cuidaba de mí. Cómo podía hacerme cargo de ese ser tan indefenso que sólo dejaba de llorar con mi pecho.

Él se sintió más seguro, yo más amarrada. Tenía un hijo suyo. Ya no sería capaz de escaparme más.

La anulación fue a más. No podía hacer con mi bebé lo que mi instinto me dictaba. No podía cogerla, no podía dormirla en brazos. Fueron meses muy duros. El día que decidí abandonarlo, pensé en que se lo diría durante el fin de semana. La regla no me bajó. Y ese mismo sábado, un predictor predestinó que iba a tener otro hijo. No podía dejarlo estando embarazada. Mi bebé tenía que nacer sano.

Y así nació mi segundo hijo.

8 meses después, me separaba con una niña de 3 años y un bebé. Él, sacó toda la artillería. Pensó que no tendría cojones.

Y los tuve.

Muy duro criar a mis dos hijos yo sola.
Entre risas y llantos.

Metamorfosis,
de pieza rota,
a puzzle que no encaja.

Orgullo y pena a la vez, de mi deshecho.

Y sólo doy con piezas rotas como la mía,
 y peores.


miércoles, 14 de octubre de 2015

Posesión maligna, exorcismo







Siempre me he expresado mejor escribiendo que hablando. Cuando hablo, percibo señales constantemente que cambian mi forma genuina, y me bloquean. Expresarme siempre ha sido, a menudo, un bloqueo para mí. Me cuesta tomar la iniciativa, me cuesta ser rotunda.... siempre es todo tan relativo... y los pensamientos van, y vienen, y nunca estamos seguros de lo que pensamos hoy y de lo que podemos pensar mañana.


Y hoy, me he hecho una foto. Y he visto un cambio que no me ha gustado. Y como hablando no me sale, voy a intentar describirlo desde el silencio de mi pantalla de ordenador.

Una simple foto, de cara, desde arriba, sencilla, en mi casa. Y una mirada. Que no me había dado cuenta que tenía.

Mis ojos, siempre me han gustado. Me he esforzado en mantenerlos inocentes y puros. No habían maldades. Eran brillantes y honestos, y sensibles y felices, y delicados y tiernos. Inocentes... cómo me gusta esta palabra.

Y en la foto, no son así. Son tristes, y más que nunca. Y tienen otro brillo. Otro aire. De odio. De malicia. De culpable. Y de miedo y de muchos demonios dentro.

Me estoy convirtiendo. Esta metamorfosis me lleva al lado oscuro. Lo siento. Se me cuela por dentro. Ya está en mi interior. Y por fuera, lloro por si le da por salir con mi agua. Y miro, por si le da por salir con imágenes. Y canto, por si le da por salir con canciones.

Pero me ha poseído. Mi espejo del alma, me muestra negra y oscura.

Y después de este descubrimiento no sé muy bien que es lo que tengo que hacer. No sé si puedo hacer algo!
La vida.. el destino.. sólo son un cúmulo de circustancias que se unen y nos hacen ser como somos.
Somos los trocitos de todas nuestras propias experiencias tatuadas en el alma. Un alma, que puede ser blanca, o negra. Malas experiencias, malas elecciones, malas suertes... todo se calcina, y si un día eras pura, al siguiente eres negra. Y eres miedo. Y eres odio. Y eres amarga. Y hieres.. y también mueres.

Oscuro mi corazón, y oscura mi alma. Y oscuro es el reflejo, que asoma en mi mirada.

Exorcista, cuando vengas, te espero en la cama. No te asustes si te escupo veneno. No tengas miedo si me subo por las paredes hasta el techo. Sólo quiero que me mires fijamente, y que no apartes la mirada.  Quiero que te acerques con tu bandera. Quiero que cuando mi demonio luche por úlitma vez dentro de mi cuerpo, me beses y lo saques con tu aliento. Y luego quiero que me tumbes y me peines. Que me beses los párpados y te sientes en mi cama, a mi lado.
Y entonces, dame tu mano. Inyéctame tu alma, hasta el fondo de mí.
Y con un susurro, podré revivir.


martes, 13 de octubre de 2015

Martes y trece






Mala suerte es que llueva cuando sales de la peluquería.

Mala suerte, es ir a la biblioteca por la mañana justo el día en que cierra.
Mala suerte, es prepararte la comida a las tantas de la noche para el día siguiente,
y que luego tengas que quedarte en el trabajo a comer cualquier porquería.

Mala suerte es conocerte,
mala suerte fue responder a tu mensaje,
mala suerte fue verte,
y mala suerte es amarte.

Infortunio de mi camino.

Mala suerte fue no quererme antes.
Mala suerte fue no respetarme.
Mala suerte fue no haberte dejado atrás.
Mala suerte, no echarte a la primera.
Mala suerte, aceptar tu harén.
Mala suerte, que fueras tan perfecto.
Mala suerte, que me poseyeras.

Y si a toda esta mala suerte, le añadimos un poco de melancolía y una pizca de desamor, a la catástrofe que surge le puedo poner un poco de pimienta para que piquen los ojos y se irriten mis fosas nasales.
El virus de la desesperación va reproduciendose y unas manos, que no sé de dónde han salido, aprietan mi estómago.
No serán tus manos verdad?
Mala suerte sería.
 Y escupo toda la rabia de mocos, y sueno toda la verdad en el pañuelo. Y toso todas las caladas de tus escasos besos. Y vomito todo el alma, una vez más, en todo y de todas las maneras posibles que puedo o se me ocurren.

Mala suerte, contagiarse.
Mala suerte, que te reproducieras.
Mala suerte, que fueras tóxico.
Mala suerte, que también tengas mala suerte.
Y mala suerte, de este suicidio compartido.

Es fácil matar, lo que hay que tener es cojones, y afrontar el camino. Con espinas o rosas, con buena suerte o mala suerte,
contigo....
o creeme,
que cojones me bastan,
para que también sea sin ti.



domingo, 11 de octubre de 2015

O tú, o yo



Imagenes vienen y van,
de tus ojos negros,
de tus abrazos,
y de tus silencios.

Y yo, que ahora me siento tan bien,
ahora que todo el mundo me dice,
que estoy tan guapa.
Ahora que ya no fumo,
que estoy segura,
ahora, ahora no vuelves.

Y yo también me quiero marchar,
y yo también quiero alzar mi vuelo,
y sentir la brisa fresca en mi cara,
y tocar por una vez por todas el cielo.

Aún tengo noches, en que aún te quiero.
Y no deberían existir,
tampoco me distes tanto.
Pero hay cosas que no son racionales,
y yo no me enamoré de una comedura de oreja.
Me enamoré de ti, 
de tus ojos y de tu pelo,
y de tus arrugas,
de una manera tan pura... que duele pensarlo.

O tú o yo,
Me cargo tu cabeza,
y me mato yo.
Romeo deja de hacerte daño,
que Julieta ya está preparada.
Al final a esta pócima de rescate,
le faltó tu remedio.

Y aún así, aún depués de todo, 
y sin embargo,
te quiero.
Y me voy a odiar toda mi vida por esto.
 

jueves, 8 de octubre de 2015

Felices y locos



En una noche muy especial,
bailaba con dos aguas.
A la vez, a veces,
por separado, a otras.

Y fué tu marea,
la que me echó la ola por encima.
Yo dejé recostar mi cabeza,
y afrontamos ser una unidad.

Ahí pone que se dan abrazos,
y ahí pone que hay segundas oportunidades.
Reclamastes mi ley,
y te mostré mi realidad.

Lo que siguió después,
no se expresa con palabras.
Contra mis letras me atrapastes,
y me besastes.
Y te besé.
Y nos desnudamos deprisa,
justo para parar al mirarnos,
completamente desnudos,
y despacio,
disfrutando cada segundo
de nuestra calentura,
y sin poder apartar la vista,
y sin miedos por ningun lado.
Yo me entregué,
tú te entregastes.
Y así nos hizo el amor,
porque esa noche no follamos,
nos amamos,
y fue puro,
y fue sincero,
y fue sano,
y al fin,
un amor sano.

Las palabras surgieron en medio del frenesí,
salían solas, 
y no se podían ahogar.
Te habría arrancado la ropa en la cena.
Quiero verte más veces,
quiero verte siempre,
quiero que seas mía
y de nadie más.

Cada embestida se convirtió en locura.
Estábamos locos aquella noche,
y somos locos,
felices,
y locos.

Llega un día,
que por la mañana se llora,
y por la noche se goza.
En el mismo día se cumple,
el fin y el inicio.
Del punto y aparte,
se avanza al nuevo capítulo,
y no podía ser mejor el principio,
que con un revolcón sobre mis letras,
y una revolución en mis entrañas.
 

martes, 6 de octubre de 2015

Del cielo al infierno, sólo hay un paso






Qué por qué no escribo en prosa,

que por qué me salen versos.

Pues porque me gusta.
Porque les cojo el ritmo,
porque les doy latidos,
y porque me suenan a música.

Un millón de versos que te dedicaría,
un montón de ritmos nuevos,
que te regalaría,
dejarte tocar esta luna,
poseer la luz que todo lo cura,
beber mi pócima arreglalotodo,
y sanar ese corazón que está oscuro,
más que roto.

Mar y cielo como remedio de rescate,
entero te lo daría,
lamería cada herida,
y arañaría cada vez que me dejaras,
tu espalda y tu cuello.
Cariño, 
me he dejado las uñas largas.
Y están afiladas.

Si quieres que te odie,
ven,
que te declaro la guerra mundial.
No va a ser fácil ganarme,
no va a ser rápido,
y no te va a gustar.
Yo,
no soy tu princesa.

Así que deja ya esa máscara,
que has roto más de un plato,
que ya nos vamos conciendo,
y de santos,
tenemos poco.

Si quieres infierno,
seré diablesa.
Te quemaré por dentro,
y no tendré piedad,
de tus ojos suplicantes,
llameando y sufriendo.
Arde pues, 
que me lo estás pidiendo.
 
Y cariño,
a mi tampoco me gustan las cosas fáciles,

y me quedo, 
aunque te joda.
 

viernes, 2 de octubre de 2015

No sé nada

Yo no soy poeta. Escribir, siempre he escrito, pero no sé hacer poesía. Soy más bien una balada triste, que aunque a ratos se disfrace de polka, siempre vuelve a mi yo, en menor siempre.
Sin embargo, esta reina sin corona está en paz. Y no sé porqué, en esta paz me da por llorar. Qué lejos han quedado mis días felices y alegres y llenos de vida. Qué doloroso ha sido esto de encontrarme a mí misma. Y cuantas almas me he llevado por delante.
Y lo he pagado. Y lo he pagado con creces. Y lo he llorado, y lo he matado, y lo he resucitado para volver a matarlo. Y he saldado mi deuda.
Sigo pensando que no sé que pinto yo aquí. Una pieza de puzzle que no encaja. Qué sentido tiene vivir. Porqué estamos aquí. Qué misión tenemos que cumplir. Tan perdida, que cada imagen que percibe mi vista, impacta como algo rarísimo, en mi retina.
Ya lo he hecho todo en mi vida. He amado, he reído, he odido, me he divertido, y todas estas cosas las he hecho mucho y con toda mi alma puesta en cada momento. He tenido mis dos hijos. Mis dos grandes soles. Cómo puede hacerse responsable de ellos alguien como yo. Mis petits. Como los adoro. Ojalá me perdonen. Yo no puedo.
Mar y cielo, ya no te necesito. A ti tampoco. La carga ha completado, y paso de nivel.
Te he querido mucho. Creo que no te va a querer nadie como yo.
Te perdono. Te perdono por hacer que una persona, prefiriera el infierno al cielo, sólo por estar contigo. Que no te queme tu infierno. Descansa.