domingo, 25 de diciembre de 2016

Un beso, y sonríe



Toca ser madura. Visto lo visto, debo pensar en mí. En lo que es mejor para mí, y cerrar puertas.
Cuando hoy he visto la foto casi me muero. Ahí estabas tú, cenando con mi enemiga. No es buena para tí, he pensado primero. Pero quizás tú tampoco lo seas para ella. Hacía tiempo que no te veía. Es lo único bueno que saco de la foto. Ver tu cara otra vez, tu nariz, tu semblante serio. Después del cuchillazo he ido recapacitando. El Iván me hace daño. Dice que me quiere... pero no lo hace de verdad, y hoy me ha dado la puñalada trapera. Casi casi me consigue... pero cada vez me doy más cuenta de que no es para mí y que no me hará nunca feliz. Es buena persona, pero a veces es ruín, calla lo que le interesa y manipula a las personas a su manera. No me gusta. Y yo no soy tonta.

He recapacitado mucho sobre todo lo que ha pasado últimamente. Me doy cuenta cuanto te amo aún con una simple foto. Aún después del portazo, aún después del "lo siento, no eres tú, soy yo", aún después de que huyeras permanentemente de mi vida, aún después de que no quisieras quererme, aún después de todos los cataclismos del mundo mundial... aún así, aún te quiero. Una puerta dolorosa que tengo que ir cerrando poco a poco.

He pensado que debía ser práctica y evitarme cualquier tipo de dolor extra. He pensado en lo que quería y en lo que no. He pensado... qué me apetece?
Después de un rato, he sacado algunas conclusiones de primera instancia. He bloqueado mi cuenta de instagram. Se acabó. A nadie le importa lo que pienso o siento, y a nadie necesito contarle nada, ni para que me alaben. No me importa, y eso da igual. Así, cierro un gran ventanal público que me llevaba a ti. Porque inconscientemente, la mayoría de las veces que publicaba, era para tí. Fuera.
La segunda acción es parar a Iván. Se acabó todo. Ni como amigo. Un conocido y punto. No me va bien su querer, no me va bien sus arrebatos de celos, ni de ira, ni de nada. Realmente no ha sido un buen amigo, y han habido momentos en que me lo ha hecho pasar francamente mal. No podemos ser amigos ni lo seremos nunca. Esta puerta también se cierra.
Respecto a Alemania, no pienso irme de viaje. Mañana por la mañana empezaré a mover hilos a ver si con un poco de suerte Mer coge mi plaza. Si no... pues perderé el dinero. Me da igual. El dinero sólo es dinero, pero yo valgo mucho más, y no pienso hacer nada que no me haga sentir bien o que pueda hacerme mal. No voy, lo he decidido.
Respecto a mí debo frenar el ritmo. Bueno, se va a frenar igualmente quiera o no. Mis hijos, mi casa, y mis estudios deben ser lo primero, conjunto con mi rutina de deporte que me ayuda a sentirme mejor y más ágil.
Luego he pensado que si no voy a Alemania... no sé que haré en fin de año. No sé que hacer. Intentaré tirar de contactos a ver si lo puedo pasar con alguien y listo.

Me pregunto si te habré hecho daño. Si te ha dolido que me liara de nuevo con Iván. Surgió así. Yo lloraba desconsolada, y tan y tan desconsolada, que necesitaba un abrazo de quien fuera, y en aquel momento, él estaba ahí. Al principio pensé que al fin y al cabo, si se dió la situación fue porque tú la provocaste en cierta manera. Pero me pregunto si te dolió, o si me querías tan poco que no te importo mucho y olvidaste rápido en otras manos el suceso.
Me hubiera gustado que sí te jodiera. Me hubiera gustado que hubieras venido a por mí, a gritarme, o a llamarme de todo, hecho un miura de celos. Me hubiera gustado cerrarte la boca con un beso. Llorar en tu pecho mientras me acaricias el pelo. Y dejarlo ser todo.... dejarlo ser por fin.
De todas maneras, que más da. A estas alturas de la noche Mer te tendrá fichado, teléfono facebook y lo que haga falta. Te acosará. Te la follarás.... y ya está, te desencantará rápido. Mer es así, superficial e hipócrita.

Respecto a mi soledad, opino que me viene bien escribir. Puedo contar como me ha ido el día, a modo de diario. Como son mis paranoias, mis sueños. A veces sale algo bueno y todo, y a mi me llena y suplo la necesidad de contarle a alguien mi día a día, o no sentirme tan sola cuando no estoy con mis niños. Es un buen método.

Me ha caído en las manos un libro de un poeta, Margarit. Y me ha caído en las manos de la forma más rocambolesca que te puedas imaginar. Y me encanta. Lo he leído un par de veces. Habla de la amsitad, del amor, del mar, y tiene un poema que se llama Raquel, precioso. Hacer cosas que me gusten es un gran paso para afrontar la situación, aceptarla, y seguir adelante con mi vida, que aunque no quiera verlo, muchas veces es maravillosa.

Te quiero y espero que estés bien. Me cuesta no coger el teléfono para llamarte y ver como estás. Me cuesta horrores. Pero diste el portazo, y ya no se puede desandar el camino, por mucho que me pese. Supongo, que así es la vida. Estamos hechos de nuestras elecciones, de las decisiones que tomamos.

Un beso. Y sonríe. Si por desgracia tengo que ver otra foto tuya, porfavor... déjame verte sonreír.

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