jueves, 7 de julio de 2016

En la playa, junto al mar









Faltan 35 minutos para mañana.
Y mañana, es día trágico.
Se cumplen 10 años,
en unas cuantas horas,
en que me vestía de blanco.

Mi boda no fue bonita. Nada bonita. Para empezar el vestido. Después de buscar y buscar y probarme los 50 mil vestidos disponibles en Barcelona, escogí uno que quería arreglarlo a mi gusto. Y a mi gusto nunca lo fue. No lo supieron arreglar adecuadamente.
El reportaje fotográfico, en mi casa, en mi casa de toda la vida... fotos en mi casa, un gran tesoro... fue un desastre también. El fotógrafo se empeñó en hacerme una foto mientras mi padre me besaba. Mi padre no me ha besado nunca. Y el beso fotográfico sirvió para provocar las risas de mis tres hermanos. Yo me sentí triste. Y humillada. La gente se reía de que mi padre me diera un beso.  No olvidaré nunca la escena.
Llegué antes que el cura a la iglesia. Tuve que esperar en el coche, bajo el sol abrasador de las 5 de la tarde de julio, mirando por la ventanilla, a ver si aparecía la sotana de la discordia. Al final apareció, la gente entró en la iglesia, y pude bajar del coche con mi flamante vestido blanco y mi cola de 10 metros. Pero sin velo ni mantilla que tapara mi cabeza.
Mi ex estaba muy nervioso. Y como hacía él cuando se lo llevaban los nervios, me echaba bronca por todo, y cualquier cosa, era motivo de disgusto. Aún no entiendo como no tiré el ramo y salí corriendo. Supongo que el traje me pesaba.
Mi hermano pequeño fue el encargado de traer los anillos, y se los olvidó. Cuando el cura pidió las alianzas, se armó un revuelo de tres pares de narices en la iglesia. Mi hermano salió corriendo a buscarlos a su casa, pero mientras, el bullicio no paraba de crecer. Mi ex estaba ya desquiciado. A mí me dio la risa y pedía que alguien nos dejara unos para poder seguir con la ceremonia. Que mosqueo tan grande llevaba mi ex. Si hubiera sido su hermano no habría pasado nada, pero normalmente aplicaba la ley del embudo y me tocó aguantarlo.
Al final, mi hermano llegó. Se llama Jesús, como mi abuelo materno. El cura hizo sorna cantando " se nota, se siente, Jesús está presente". Yo me descojonaba. Que pena que mi ex no hubiera podido apreciar estos momentos. Que carácter a tenido siempre por dios! nunca mejor dicho!
Luego pues pasó lo de todas las bodas. Llegó la hora del beso y yo estaba nerviosa y me daba vergüenza, y no se lo dí. Hice como si nada. Otro rebote de mi ex. Cuando salíamos de la iglesia se tropezó con un banco y se dió un golpe en la pierna. Además de todo, salió cojeando.
Nos tiraron arroz, que estuve sacándome del pelo durante 3 días. Nos hizimos las fotos con la familia, con los amigos, y nos fuimos al restaurante.
Tenía buenos exteriores. Salieron fotos muy bonitas de los dos. En algún jardín de esos perdí la liga. Creo que se me debió caer en la sesión fotográfica porque no apareció nunca más después. Yo que se la quería dar a un amigo con todo el cariño... pensaba subirme a la mesa y hacerle que me la quitara. Pues no pudo ser porque nunca más apareció.
El pica pica y la cena fue un desastre. No había orden ni sentido. Las bebidas las pusieron calientes en el jardín. Los platos entraban sin esperar que nosotros estuviéramos sentados en la mesa. Mi ex se emborrachó y perdió el norte. Parecía que me casaba yo sola.  Y a todo esto, en un momento de lucidez, recordé que el cheque que teníamos preparado para pagar el restaurante lo dejé guardado en la cómoda de mi habitación. Tuve que mandar a mi primo a que rebuscara entre mis bragas y sujetadores para que, por favor de los favores, me trajera el cheque!
Realmente fue un desastre. El DJ también lo fue, y acabamos dándole yo y mis amigos, cd´s nuestros para poner algo que fuera fiestero y bailable. Me pasé la noche bailando con el tío de mi ex, con los tíos abuelos de mi ex, y con todos los hombres mayores de la fiesta. Qué suplicio.
Y por fin, cuando acabó todo, después de despedir a todo el mundo, vamos al parking y mi padre no encuentraba las llaves del coche. Vuelta al jardín a buscarlas, ya a oscuras. Aún no sé, como milagrosamente, aparecieron al lado de un banco en el jardín, para que digan que no existen los milagros! y por fin nos pudimos ir todos para casa.
Mi ex con una taja de campeonato. Ni entré en casa en brazos, ni tuvo cojones de desabrochar los 48 botones de la espalda de mi vestido. Me acosté vestida tal como caí, a su lado, y dormimos la mona. Creo que no consumamos hasta la luna de miel, porque al día siguiente, cuando nos levantamos, mi ex quiso ver los vídeos que nos habían grabado los colegas. Desafortunadamente, ellos también iban bastante tajas, y, inexplicablemente, de una boda de 8 horas, quedaron grabadas 19. Aún no me explico el misterio. El caso es que grabaron encima de otras cintas donde estaba el naciemiento de su sobrino.. y otros recuerdos... así que se volvió a mosquear y estrelló todas las cintas contra la pared. Adiós reportaje de boda, adiós consumamiento, y adiós a la felicidad superfeliz que nos tenía que invadir en esos momentos.

Realmente fue horrible. Tenía mi ilusión en que ese día fuera especial. Me imaginaba las mariposas en el estómago mientras entraba en la iglesia y ver a mi ex a lo lejos, esperándome en el altar. Imaginaba que sentía las mariposas de él también. Imaginaba la emoción a flor de piel.  Para mí fue un chasco. Sobraba gente, sobraban formalidades, sobraban vientos.

Mañana hacen 10 años ya. Y este año, no sé porqué, me acuerdo.

Hoy voy a soñar. Voy a soñar con un vestido blanco, hippie, y una corona de flores, y unos pies descalzos. Voy a soñar con un atardecer en la playa. Contigo, mirándome, con casaca blanca y pantalones de lino blanco, y descalzo, sin nada. Soñaré con que somos nosotros los que hacemos los votos. Primero yo, diré lo que siento. Luego tú, dirás lo que creas. De tí para mí, y de mí para tí, y para nadie más. Voy a soñar con un beso, con uno que se vuelva apasionado. Con que me cojas y te abrace con mis piernas. Con que me lleves al coche, y desaparezcamos de la faz de la tierra.

Así quería que fuera. Y así quiero que sea. Y si no lo puedo conseguir así, pues soñaré con que así sea.

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