No me gusta oler a hombre. Es otra de las cosas que estoy aprendiendo de mí. Cada vez que estoy con alguno, me tengo que duchar y frotarme enérgicamente para sacar todo su olor. Es que me están dejando de gustar los hombres? Recuerdo haber sentido justo la sensación contraria, incluso darme pena ducharme y sacar el olor. Quizás sea porque no son los míos, o porque no me gustan lo suficiente, o porque he cambiado. Realmente no lo sé.
Llevo dos noches soñando mucho. Esta noche he soñado contigo. Estaba dormida, en algún sitio que no reconocía. Venías y me despertabas. Llevabas rato queriendo hacerlo pero te retenías. Te acercabas a la cama, te sentabas al lado y con una mano me zarandeabas un poco la espalda. Me despertaba. Tenías una expresión de ternura en la cara. Me decías que querías estar dentro. Y yo, dentro de mí? y tú, sí, y me hacías el símbolo de un agujero y un dedo que se mete con las manos, jajaja. Y entonces yo te decía que no, que yo me enganchaba fácilmente y luego lo pasaba mal. Y tú que no, que sólo era meterla un poco y ya está. Y yo que no, que me habías roto el corazón dos veces y que no iba a ver una tercera vez. Ya ves, real como la vida misma, jajaja.
Así que te marchabas. Somos incompatibles.
Apareces en mis sueños a veces, pero en las cartas ya no sales. La historia está resuelta.
Te acuerdas que dije que me gustaría que fuera médico? pues creo que va a serlo. Y ya queda poco.
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