viernes, 24 de febrero de 2017

Pues no sé qué título ponerle ni si ésto debería llevar título

Qué es lo que diferencia a un sentimiento, de una emoción.

Me emociono fácilmente, es verdad. Sin embargo... todo lo que sube como la espuma, baja igual de rápido. Y si confundo las emociones con los sentimientos.. creo que he estado equivocada siempre.

Veamos, vamos por partes.

Yo sé que es el amor. Lo sé. Sé lo que es preocuparse por otras personas, quererlas gratuitamente, dar sin pedir nada a cambio. Por dios, soy madre. Claro que lo sé. Y hermana, y hija.

Cuando era niña, pensaba muchas veces en los que no tenían nada, aún cuando en mi propia casa no sé podían comprar ni yogures para todos. Pero pensaba en los desolados. Por aquella época, quería ofrecer mi vida a ayudarlos. Quería irme con ellos a trabajar y luchar, ofrecerles mi cariño sin nada a cambio. Tantos años intentando salvar el mundo... que desgaste, y además inútil, pues yo no puedo salvar a nadie más que a mí misma. Pero en cualquier caso, eso que sentía... era amor.

En plan pareja he querido, claro. A las personas se les coge cariño.Pero era emoción o sentimiento? Puede que estuviera equivocada soñando con un amor romántico que no es más que algo emocionante y pasajero. Pienso en mis parejas. No he amado a ninguno. Me he emocionado sí, y mucho. Pero no he amado. No he llegado a amar. Creo que nunca he estado enamorada realmente. Es más. estoy aprendiendo que el enamoramiento en cuestión y las relaciones amorosas en las parejas, no son más que un cúmulo de egos mezclado con algunos hechos emocionantes para darle algo de sal a la vida.
Pero esto no es amor, es ego.

No creo en el amor romántico. Me desvinculo de los romanticismos que a todas las niñas nos inyectaron en la cabeza. Las parejas no son así.
Me gusta como soy y estoy harta de hombres que me cambian. Me gusta ser libre, hacer lo que me plazca, no dar explicaciones. Y sobretodo, lo que más me gusta, es tener yo la sartén por el mango. Disfruto un montón.
Causo dolor, pero a mí no me duele. Me cuestiono si realmente soy buena persona. Cuestiono mis valores. Cuestiono mi honor, mis principios. Suelo ser consecuente conmigo misma. Y con los demás. Pero llego a la conclusión que quien se hace daño es porque quiere y lo permite. Poca atención, poca autoestima, poco quererse a uno mismo. Ese no es mi problema. Y esa no es mi guerra.

No quiero ser mártir. Ni pretendo que me hagan santa. No me interesa.

Mis amistades también se han desmoronado. Pero no me importa. Cae lo que era débil. Cae, lo que no era. Y dejo que caiga sin que me salpique lo más mínimo.  Porque entre todas esas caídas, se descubren fuertes y sólidas columnas que me apuntalan. Y me doy cuenta de quien sí, y quien no. Y eso me hace sentirme fuerte y orgullosa.

Este verano me voy a Grecia. Voy a cumplir mi sueño. Quiero ver a las enormes columnas aguantando el tiempo.  Las estatuas, los amfiteatros, la sonoridad, las playas y las islas, los mares y los barcos. Quiero estar en esa parte de mi vida que siempre ha viajado allí, con los dioses y el sol del mediterráneo. Ver cosas nuevas, caras nuevas, ilusionarme, soñar, inspirarme. La vida es ésto. Y ésto es amar.

Muchas veces pienso riéndome que ya no encuentro significado ni a lo de Lázaro. Levantarme de qué? qué estaba caída? y no lo estaba no. Sólo estaba atascada.

Siento hacerte daño cariño mío. Te compensaré en Benidorm. Te ayudaré a bajar las escaleras y aguantaré tus paranoias sin rechistar.
Al fin y al cabo... yo iba para María Teresa de Calcuta... y ya sabes que te quiero.

Dicho queda.

No hay comentarios:

Publicar un comentario