martes, 5 de abril de 2016

Existo, y a veces pienso




Me gusta correr, porque cuando corro, no pienso. Me gusta ponerme pantalon chandal y una camiseta. Me gusta recogerme el pelo. Me gusta pasar de cualquier clase de estética.
Al principio ando un poco, pero enseguida me pongo al trote.  Los pensamientos empiezan a aparecer haciendo cola y ordenados. Y no les pregunto, ni los juzgo, ni los reprimo. Dejo que pasen, que venan y se vayan. Me limito a observarlos. Cuando menos me lo espero, han desaparecido. Y es ahí donde aparece mi esencia. Estoy yo, está el camino, y está el ruido de mis pisadas. Me gusta correr, porque la experiencia se vuelve atemporal (no pasado) (no futuro)(no remordimientos) y de aceptación como ente.
Pienso luego existo. Qué gran mentira! existo porque soy, y los pensamientos van y vienen, o los paro. Desde luego que no soy lo que pienso, y lo que pienso, no dirige mi vida.
Aunque lo que más me gusta de correr, son los estiramientos de después del esfuerzo. Me quedo relajada, tanto, que no sé porqué me pasa, pero me da por llorar. Saco todo el daño así, y descanso en paz.

Cada día me parezco más a Forrest Gump.


No hay comentarios:

Publicar un comentario